Catarata de sufrimiento y desahogo: Argentina venció 3-2 a Cabo Verde y está en octavos

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Redacción.

MIAMI, FLORIDA— La Selección argentina cumplió con el objetivo primordial, pero el precio que pagó en los noventa minutos rozó el drama absoluto. En un partido que se preveía accesible en los papeles, la Albiceleste derrotó por un ajustado 3 a 2 a un durísimo Cabo Verde, sellando así su pasaporte a los octavos de final. Sin embargo, el festejo final no logró ocultar una realidad evidente: el equipo sufrió como pocas veces en el último tiempo.

Desde el pitazo inicial, quedó claro que no sería una noche de juego asociado ni de toques fluidos. Argentina se mostró inconexa en el mediocampo, extrañamente imprecisa en los pases cortos y con serias grietas en el retroceso defensivo. Cabo Verde, lejos de achicarse ante la chapa del campeón, leyó a la perfección las dudas argentinas y lastimó con transiciones rápidas y una potencia física que descolocó a la última línea nacional.

El marcador se abrió rápido a favor de Argentina gracias a una genialidad individual que rompió el libreto, pero la tranquilidad duró un suspiro. Cada aproximación de los africanos generaba una alarmante sensación de peligro. Así llegó el empate de Cabo Verde, capitalizando un desajuste grosero en el juego aéreo.

A base de puro empuje y jerarquía individual más que de juego colectivo, Argentina logró ponerse en ventaja nuevamente por duplicado. Con el 3-1, parecía que las aguas se calmaban. Pero si algo caracterizó este encuentro fue la falta de control. La Selección nunca pudo dormir el partido; la circulación de la pelota fue lenta y predecible, lo que permitió que Cabo Verde descontara a pocos minutos del final y convirtiera el tiempo de descuento en un suplicio.

Los instantes finales se vivieron con el corazón en la boca. El arquero argentino tuvo que intervenir de manera providencial para evitar lo que hubiera sido un empate catastrófico.

Con el silbatazo final llegó el desahogo, los abrazos cansados y el alivio de estar entre los 16 mejores del torneo. Argentina sacó adelante un partido durísimo gracias al peso de sus individualidades y al oficio para sacar adelante noches oscuras. No obstante, de cara a los octavos de final, el cuerpo técnico sabe perfectamente que el margen de error se redujo a cero: para seguir avanzando, la Selección necesitará recuperar con urgencia la fluidez, las ideas y la solidez que esta vez brillaron por su ausencia.

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