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- El central debutó como titular en una Copa del Mundo y pateó el penal definitivo para sellar el boleto a octavos de final.
- Tras los fallos de Sanabria y Balbuena, el defensor de 29 años liquidó los fantasmas históricos ante el arquero Manuel Neuer.
- De no estar en el radar nacional a convertirse en la postal eterna del fútbol paraguayo.
Redacción.
MUNDIAL 2026.– La tensión que se respiraba en el estadio era casi sólida, capaz de cortarse con un cuchillo. Paraguay tenía contra las cuerdas a la poderosa Alemania en una tanda de penales no apta para cardíacos. La Albirroja había dejado ir dos oportunidades de oro para concretar el triunfo más importante de su historia mundialista; los fallos de Antonio Sanabria y Fabián Balbuena le habían devuelto el alma al cuerpo a los teutones. En la memoria colectiva de todo un país reaparecieron, de golpe, los fantasmas de Francia 1998 y la trágica noche de Sudáfrica 2010. La gloria volvía a estar cerca, pero el destino parecía encasillado en el mismo final de siempre.

Entonces, con los nervios de millones de compatriotas a cuestas, apareció la figura de José Canale.
El zaguero central caminó hacia el punto penal con la misma templanza, serenidad y falta de dramatismo con la que había defendido durante los 120 minutos previos. Sin gestos ampulosos, Canale acomodó el balón y definió la tanda como si se tratara de una rutina de entrenamiento: sacó un zurdazo cruzado, potente y ajustado al travesaño. Un remate soberbio e imposible para un Manuel Neuer que voló hacia el lado contrario, quedando como un espectador VIP de la hazaña sudamericana.
“Apenas soltó un grito en forma de desahogo, abrió los brazos y se dejó alcanzar por una avalancha de compañeros que corrieron hacia él con la misma urgencia con la que Paraguay defendió cada pelota.”
El héroe que vino de la periferia
La narrativa de este triunfo adquiere tintes de cuento de hadas al analizar al protagonista. Canale, un defensor de 29 años nacido en Itauguá, no era precisamente el nombre que la prensa o la afición esperaban ver en las portadas internacionales. De hecho, su debut absoluto con la camiseta de su país ocurrió apenas en marzo de este 2026, tras una carrera construida a base de puro picar piedra lejos de los grandes reflectores.
Formado en Libertad, con pasajes por Nacional y Sol de América en su tierra natal, además de su experiencia en Newell’s, Godoy Cruz, Querétaro y su consolidación definitiva en Lanús —el club argentino catalogado como “el de barrio más grande del mundo”—, Canale demostró que la paciencia y la disciplina rinden frutos. Su debut como titular en una Copa del Mundo no pudo haber tenido un guion más perfecto.

Una imagen para la eternidad
El central no buscó el protagonismo desmedido tras su anotación, pero el destino ya le tenía reservado un lugar en el olimpo del balompié guaraní. En cuestión de segundos, el defensa que construyó su camino desde los márgenes del fútbol quedó sepultado bajo una montaña humana vestida de albirrojo.
Paraguay rompe sus propias barreras, deja en el camino a un gigante europeo y se mete de lleno a los octavos de final de la Copa Mundial 2026, con una postal que se repetirá de generación en generación: la noche en que José Canale engañó a Neuer y puso a gritar a todo un país.