![]()
- El arquero paraguayo fue figura al atajar dos penales, manteniendo la calma cuando la clasificación parecía escaparse.
- Calificó la histórica eliminación del tetracampeón del mundo como el momento más importante de su carrera profesional.
- “Por más que se erró, sabía que algún compañero la iba a meter”, confesó el guardameta de 26 años.
Redacción.
MUNDIAL 2026.– La tanda de penales entre Paraguay y Alemania ya quedó inscrita como uno de los capítulos más dramáticos en la historia de las Copas del Mundo. En el ojo del huracán estuvo el guardameta guaraní Orlando Gill, quien pasó de la euforia a la tensión absoluta, para finalmente tocar el cielo con las manos tras el agónico pase a los octavos de final.

El guardameta de 26 años de edad se había vestido de héroe al contener dos ejecuciones de la ofensiva teutona. En ese instante, millones de paraguayos daban el boleto por asegurado; sin embargo, el fútbol es caprichoso. Las fallas consecutivas de Antonio Sanabria y Fabián Balbuena revivieron al conjunto dirigido por Julian Nagelsmann, desatando el pánico en la afición y trayendo de vuelta los viejos fantasmas de las eliminaciones pasadas.
Pero mientras el mundo se caía a pedazos para los espectadores, en la línea de gol la mentalidad era de hierro. Gill nunca dudó.
“En penales cualquier cosa puede pasar, puedes atajar, puedes errar o convertir, pero por más que se erró el primer penal siempre tuve la fe de que algún compañero la iba a meter en la red y gracias a Dios pasó en el último y pudimos conseguir esa clasificación”, expresó el arquero con una madurez sorprendente.
El desahogo y la noche más importante de su vida
La fe del portero encontró recompensa en los botines de José Canale. En cuanto el zaguero cruzó su remate y venció a Manuel Neuer, la locura y la alegría desbordada se apoderaron de toda la delegación de la Albirroja. Gill corrió a fundirse en el abrazo colectivo, consciente de que acababan de firmar una página dorada.
Con la adrenalina aún a tope tras el silbatazo final, el arquero paraguayo no titubeó al dimensionar la magnitud del logro obtenido en esta Copa del Mundo:
- El peso de la victoria: “Esto es lo más importante en mi carrera. Eliminar a un campeón mundial, la verdad pasan muchas cosas por mi cabeza”, confesó visiblemente emocionado.
- El siguiente paso: “Ahora toca descansar y ver qué se nos viene”, concluyó, reflejando que el grupo mantiene los pies en la tierra tras el desgaste físico y mental de los 120 minutos y la agónica tanda.
Un impacto que trasciende
Con esta actuación, Orlando Gill no solo demostró sus reflejos bajo los tres palos, sino una fortaleza psicológica inquebrantable que contagió a sus compañeros en el momento más crítico del partido. Paraguay rompe las quinielas de este Mundial 2026, elimina a un gigante de Europa y avanza a octavos de final con la certeza de que, bajo los tres postes, hay un arquero que no sabe lo que es perder la fe.