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Por: Fernando P.
El Estado de México ha dado luz verde a un paquete fiscal histórico para 2026, con una bolsa de 71 mil 348 millones de pesos destinada a los municipios. Sin embargo, para los ciudadanos que sortean baches en Ecatepec o exigen seguridad en Cuautitlán Izcalli, la cifra es lo de menos si el destino final sigue siendo el mismo: la opacidad y el gasto burocrático.

La exigencia es clara: el presupuesto debe transformarse en pavimentación, drenaje, agua y alcantarillado, no en el arrendamiento de vehículos de lujo o camiones recolectores de basura que, históricamente, han sido el “agujero negro” de las participaciones federales, bonos o aumento de salarios.
Ecatepec y el fantasma de la ASF
El caso de Ecatepec es el ejemplo perfecto de por qué la desconfianza ciudadana está justificada. Recientemente, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó una posible estafa de 231 millones de pesos durante la gestión de Fernando Vilchis. Entre las irregularidades resaltan, precisamente, servicios de monitoreo y renta de equipo sin documentación soporte.

No se trata de celebrar la llegada de “recursos jugosos”, como el presupuesto de 1,232 millones de pesos que Azucena Cisneros proyecta para obra pública en este municipio, sino de garantizar que cada peso se quede en la calle y no en las cuentas de empresas fantasmas.
Fuego amigo y vigilancia opositora
Resulta irónico, pero revelador, el mea culpa del Dr. Higinio Martínez. Al señalar que en Morena —su propio partido— existen a nivel federal, estatal y municipal errores de gobierno que se deben corregir; si no habrá problemas en las elecciones del 2027.

Ante este escenario de desconfianza interna, el PAN estatal ha urgido a vigilar con lupa el destino de cada centavo. La presión social y política es total: los mexiquenses no quieren más “campanadas al aire”, quieren transparencia.
El reto de la Contraloría
La pelota está ahora en la cancha de la Contraloría del Estado de México. Para este 2026, el compromiso es implementar un plan de transparencia que realmente frene los desfalcos. La población ya no acepta excusas de “gastos de operación” o “renta de camiones” como pretexto para la fuga de capitales.
El presupuesto 2026 es una oportunidad de oro para demostrar que el servicio público puede ser eso: servicio, y no un botín para pagar lealtades políticas o financiar lujos municipales mientras las colonias siguen sin agua; por ello, mi estimado lector debe pedir, exigir y solicitar a las administraciones municipales que mejoren las condiciones de vida en materia de servicios públicos de su colonia; ¿de eso se trata la 4T o no?
En mi opinión, es muy importante que los ayuntamientos usen el dinero público de manera responsable, ya que ese dinero proviene de los impuestos de los ciudadanos.