Crónica de una caída: El operativo “Relámpago” que terminó con el reinado de “El Mencho”

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Por Fernando P.

CIUDAD DE MÉXICO. — Lo que comenzó como un hilo de inteligencia compartido entre Washington y la Ciudad de México terminó en una zona boscosa de Tapalpa, Jalisco, con el fin de uno de los capos más buscados del mundo. Esta es la reconstrucción de las últimas horas de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, según los detalles revelados por el Secretario de la Defensa Nacional, el General Ricardo Trevilla.


I. El error del círculo íntimo

La clave no estuvo en un satélite, sino en el factor humano. El Ejército Mexicano logró identificar a un hombre de confianza de una de las parejas sentimentales del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Siguiendo ese rastro, confirmaron lo impensable: el objetivo prioritario estaba en una zona de cabañas en Tapalpa.

Para el 22 de febrero, la maquinaria del Estado ya estaba en marcha. Una fuerza de élite combinada, integrada por Fuerzas Especiales del Ejército y la Guardia Nacional, apoyada por seis helicópteros, se lanzó sobre el objetivo.

II. Fuego en la montaña

Al llegar a las cabañas, la recepción fue un ataque violento. “El Mencho” no estaba solo; un grupo de sicarios con un arsenal pesado cubrió su salida inicial. En ese primer enfrentamiento, ocho delincuentes fueron abatidos.

Entre el equipo asegurado destacaban dos lanzacohetes. Uno de ellos, de fabricación rusa, tenía un significado simbólico y peligroso: era del mismo modelo utilizado en 2015 para derribar un helicóptero militar en Autlán durante un intento previo de captura.

Mientras los escoltas daban la vida en las cabañas, Oseguera Cervantes y sus colaboradores más cercanos se internaron en la espesura del bosque. Sin embargo, el cerco ya estaba cerrado. Los elementos de fuerzas especiales los persiguieron a pie, impidiendo con una presión constante que los criminales pudieran utilizar los lanzacohetes que aún cargaban.

III. El trayecto final: De la selva al avión caza

El intercambio de disparos final hirió de gravedad a “El Mencho” y a dos de sus escoltas. Al ser neutralizados, el personal de sanidad militar intervino para estabilizarlos. Se solicitó un helicóptero para una evacuación médica de emergencia hacia una instalación en Jalisco.

Sin embargo, el destino ya estaba sellado. “Desafortunadamente fallecieron en el trayecto”, informó el General Trevilla. Ante el riesgo inminente de que el CJNG intentara rescatar los cuerpos o realizar ataques masivos en Guadalajara, se tomó una decisión estratégica: el helicóptero cambió de rumbo hacia Morelia.

Allí, un avión caza de la Fuerza Aérea Mexicana esperaba en la pista. Los cuerpos fueron subidos a la aeronave y trasladados de inmediato a la Ciudad de México, bajo el máximo protocolo de seguridad.


IV. Golpe al cerebro financiero: La caída de “El Tuli”

Mientras el cuerpo del líder volaba hacia la capital, otro operativo relámpago ocurría en El Grullo. La inteligencia militar ubicó a Hugo H., alias “El Tuli”, el operador logístico y financiero de mayor confianza de Oseguera.

“El Tuli” era el encargado de orquestar la violencia: desde incendios y bloqueos hasta una macabra oferta de 20,000 pesos por cada militar asesinado. Una unidad de fusileros paracaidistas lo localizó. Tras un breve enfrentamiento donde “El Tuli” perdió la vida, el Ejército aseguró un botín de guerra: 7.8 millones de pesos y 965 mil dólares en efectivo.

V. El saldo de la paz

La respuesta del cártel no se hizo esperar en Guadalajara, lo que obligó al envío de 2,500 elementos adicionales para reforzar a los 7,500 que ya patrullaban la capital jalisciense.

Al finalizar el informe, el General Trevilla, con la voz entrecortada, rindió homenaje a los militares caídos en cumplimiento de su deber durante la jornada.

“Lo que se demostró fue la fortaleza del Estado Mexicano”, concluyó, cerrando así el capítulo del hombre que desafió a dos naciones durante más de una década.

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