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Por: El Ahuizote
La reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) no miente, pero, sobre todo, no sorprende a quienes caminan diariamente por las calles de Cuautitlán Izcalli. Verlo situado sistemáticamente entre los municipios con mayor percepción de inseguridad es el síntoma de una enfermedad de años: la normalización del desorden. Por ello, las recientes instrucciones del alcalde Daniel Serrano para clausurar las llamadas “chelerías” es una respuesta ante los hechos.

El Cáncer de la Impunidad en la Esquina
Las “chelerías” no son simples negocios de barrio; en muchos casos, son el epicentro de la descomposición social. Una acción de esta naturaleza siempre será aplaudida porque ataca directamente a la impunidad. La pregunta ciudadana es obligada: ¿Cómo es que estos lugares operan a plena luz del día sin permisos? Si un establecimiento de este tipo florece, es porque alguien en la oficina gubernamental decidió mirar hacia otro lado o, peor aún, extendió un permiso bajo la mesa. La inseguridad no solo nace del delincuente; nace del funcionario que permite que la ilegalidad se convierta en paisaje. Estos sitios son detonadores de violencia que generan una profunda impotencia en los vecinos, quienes ven cómo su tranquilidad se canjea por un pago o favor.

Recuperar la Vía Pública: El Antídoto contra la normalización de lo ilegal
A la par de esta limpieza, surge la iniciativa de recuperar los espacios públicos y mejorar la imagen urbana. Este es un punto medular para evitar el “síndrome de la ventana rota”. Cuando la autoridad permite que la vía pública sea invadida por comercio informal desbordado o estructuras permanentes, envía un mensaje peligroso: la calle no es de todos, sino del más fuerte o el más conectado.
Es fundamental evitar que Izcalli replique modelos fallidos de otros municipios mexiquenses, como Ecatepec, donde la realidad ha superado a la ficción. Allí, las calles tienen dueños, la basura tiene dueños y hasta el agua es un botín de grupos particulares. En esos escenarios, la población vive bajo una normativa paralela donde lo ilegal es la norma y el gobierno es un simple espectador; si no lo creen; los ciudadanos de Ecatepec han llegado a ver camiones recolectores de basura, propiedad del municipio, escoltados por la policía municipal y guardia nacional, a las once de la noche; porque alguien no quiere que la gente tire su basura en el día; a esos niveles de ingobernabilidad se vive en el municipio más poblado del Edomex.
Debe haber gobierno sí o sí
La ciudadanía no vota por colores, vota por resultados que se sientan al cruzar el umbral de su casa. La administración de Daniel Serrano está llevando acciones para su primera gran prueba: hacer que se sienta que hay gobierno.
El paso dado con la clausura de chelerías y el refuerzo de seguridad en centros comerciales es positivo, pero es solo el inicio. Para que el cambio sea real y no una anécdota, se requieren acciones integrales:
- Iluminación Total: Un programa de recuperación de luminarias es vital; una calle oscura es una invitación al delito.

- Seguridad en el Transporte: Mayor presencia de patrullas en los paraderos y puntos de abordaje, donde el trabajador es más vulnerable.
- Operativos Coordinados: Que los tres órdenes de gobierno participen en operativos, rondines activamente en todoel territorio.
Gobernar es poner orden donde hay caos y ley donde hay voluntad de unos pocos. La recuperación de Izcalli empieza por el respeto a la banqueta y la transparencia en los permisos. Si estas acciones son constantes, la percepción de inseguridad bajará; el paso está dado, ahora falta la constancia; y se requiere de la colaboración de todos los actores sociales y quien no quiera un Cuautitlán Izcalli mejor, que se baje del barco, pero deben trabajar por la ciudadanía, no por los intereses de partido o privados.