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El Ahuizote.
El reciente enfrentamiento público entre la Senadora Mariela Gutiérrez Escalante y el grupo de ediles del municipio de Tecámac no es un mero conflicto local; es una radiografía palpable de la soterrada guerra de poder que se gesta dentro del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en el Estado de México (EDOMEX). Esta disputa, centrada en un municipio estratégico, desnuda las crecientes divisiones entre dos facciones fundamentales: los Delfinistas y los Higinistas.

La Génesis del Conflicto.
Para entender la situación actual, es fundamental mirar al pasado. Muchos de los actores políticos que hoy ocupan alcaldías y regidurías en el EDOMEX, especialmente aquellos que llegaron al poder a partir de la ola electoral de 2018, tienen un origen común. Fueron parte o, al menos, contaron con la “bendición” del Grupo de Acción Política (GAP), una estructura política clave fundada y liderada históricamente por el hoy Senador Dr. Higinio Martínez Miranda.

El GAP fue, durante años, la columna vertebral que permitió a Morena construir su poder territorial en la entidad. La Senadora Mariela Gutiérrez, exalcaldesa de Tecámac, es un claro ejemplo de una figura política con profundas raíces en esa estructura. El actual pleito con el cabildo se lee, por lo tanto, no solo como una diferencia administrativa, sino como una grieta que evidencia un reacomodo de lealtades.
El Poder se Mide en el Presente
La realidad actual es ineludible: la Maestra Delfina Gómez Álvarez no solo ganó la gubernatura, sino que ha asumido el control del poder político y administrativo en el EDOMEX. Su ascenso no fue solo un triunfo electoral, sino el establecimiento de un nuevo centro de mando. En la lógica política, quien gobierna tiene la última palabra en la definición de la agenda y el control de los recursos.
Sin embargo, el Dr. Higinio Martínez, con su capital político, su vasta red de munícipes y su ambición legítima, parece estar midiendo la temperatura de su influencia. La reacción de los ediles en Tecámac, un bastión históricamente ligado al GAP, puede interpretarse como un sello de que la fidelidad está en juego.
¿Un “Eruvielazo” a la Vista?
La gran pregunta es si el Dr. Higinio Martínez está dispuesto a medir fuerzas de manera abierta con la estructura que ahora encabeza la Gobernadora Delfina. El temor subyacente es la posibilidad de un “Eruvielazo” interno: la referencia al movimiento que realizó el exgobernador Eruviel Ávila, quien al final de su sexenio redefinió lealtades y rompió con el grupo político que lo impulsó.
Un movimiento de esta naturaleza en Morena no solo evidenciaría una ruptura, sino que podría fragmentar al partido de cara a los próximos procesos electorales. Las señales de división y los conflictos locales como el de Tecámac son, de hecho, los primeros síntomas de esta posible confrontación.
El 2027: El Referéndum Municipal
El destino del poder en el Estado de México se jugará, de manera crucial, en la elección intermedia de 2027. Esta elección, centrada en la renovación de los Ayuntamientos, será el referéndum definitivo entre las dos grandes visiones de Morena en la entidad.
- Si las candidaturas a alcaldes son mayoritariamente impulsadas y triunfan bajo el sello Delfinista, la Gobernadora consolidará su poder más allá de su periodo.
- Si, por el contrario, los Higinistas logran mantener o expandir su control territorial municipal, el Dr. Higinio Martínez estará en una posición inmejorable para influir en la sucesión de la gubernatura o para negociar espacios de poder al más alto nivel.
El pleito de Tecámac, por lo tanto, es solo el tiro de advertencia que marca el inicio de la batalla por el control de las candidaturas de 2027. Los municipios son el campo de juego y las lealtades de los ediles, la moneda de cambio. La unidad de Morena en el EDOMEX pende de un hilo, y la elección municipal será el factor que defina si el partido se consolida bajo un solo liderazgo o si la división termina por debilitar la “Cuarta Transformación” en el estado más poblado del país
Tecámac no truena por un trámite ni por un cabildo rebelde; truena porque alguien se está atreviendo a medir fuerzas. Y cuando eso pasa en política, ya no hay marcha atrás.
Aquí nadie es inocente y nadie está improvisando.
Delfina gobierna, sí, y hoy tiene la chequera, la estructura y la última palabra. Pero Higinio no es un actor residual: es el arquitecto de buena parte del poder territorial de Morena en el Edomex. Pensar que va a retirarse en silencio es no entender cómo se construye el poder real.
El error sería creer que esto se va a resolver con llamados a la unidad. La unidad no se decreta, se negocia y cuando no se negocia se rompe
Si Morena no procesa este conflicto con inteligencia política, no con soberbia institucional, corre el riesgo de ganar gobiernos… y perder el control.
Porque en política, cuando los liderazgos se sienten desplazados, no se disciplinan: se reagrupan.
Esto apenas empieza. Y quien no lo quiera ver hoy, lo va a lamentar mañana.
Yo opino que que no solo es ganar la presidencia si no tener el poder de la gobernatura y no ser un presidente corrupto
Opino que aquí nadie es inocente y nadie está improvisando, Tecámac no truena por un trámite si por un Cabildo rebelde, Delfina gobierna, si, y hoy tiene la estructura y la última palabra, Higinio es el arquitecto de buena parte del poder territorial de morena en el EDOMEX, el error es creer que esto se va a resolver con llamados a la unidad
El enfrentamiento demuestra que las tensiones internas en Morena en el Estado de México no son privadas, sino públicas y afectan la cohesión del partido en una entidad clave. La existencia de facciones organizadas indica luchas estructuradas por el control político que pueden limitar su capacidad de actuar unida.
Es necesario que Morena aborde sus divisiones internas en el EDOMEX. Si las luchas de poder continúan saliendo a la luz, podrían dañar la imagen del partido y su capacidad para implementar políticas y gestionar municipios estratégicos como Tecámac.