La Herida Abierta que No Cierra: Abuso Sexual, un Delito Silencioso

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El Ahuizote.

El abuso sexual es una sombra que se cierne sobre nuestra sociedad, una herida purulenta que nos negamos a ver en toda su magnitud. No es un tema lejano, de otros países o de clases sociales específicas. Es una realidad brutal que devasta vidas a nuestro alrededor, en nuestras comunidades, y con una frecuencia que debería helarnos la sangre. Es imperativo arrancar el velo de silencio y eufemismos para confrontar esta pandemia con la seriedad que merece.

¿De Qué Hablamos Cuando Hablamos de Abuso Sexual?

Lejos de cualquier definición ambigua, el abuso sexual es todo acto de naturaleza sexual no consentido. Esto abarca desde el acoso verbal y los tocamientos no deseados hasta la violación. En el caso de los menores de edad, cualquier acto sexual se considera abuso, pues no tienen la capacidad de dar un consentimiento válido. No hay grises en este espectro; donde no hay un “sí” entusiasta y libre, hay un “no” rotundo que la ley y la moral deben proteger.

De acuerdo a la UNICEF: El abuso sexual infantil está mediado por una relación desigual de poder, que implica a un niño, niña o adolescente como víctima y a una persona adulta o coetánea como agresora. Se trata de un problema social, de salud y de violación de los derechos de la niñez. Afecta, especialmente, el derecho a decidir sobre su cuerpo y sexualidad; el derecho a que sea respetada la privacidad e intimidad y el derecho a vivir libre de violencias.

Entre las prácticas de abuso sexual infantil más frecuentes están: Utilizar a niñas, niños o adolescentes en la comercialización o explotación sexual, prostitución infantil o pornografía; exhibir los genitales delante de niñas, niños o adolescentes con el fin de excitarse sexualmente; observar a niñas, niños o adolescentes cuando están vistiéndose, desvistiéndose o cuando están en el baño; tocar, besar y acariciar con fines sexuales a niñas, niños o adolescentes; realizar insinuaciones verbales con contenido sexual reiterado; forzarles a ver imágenes o películas pornográficas; propiciar y obligar a niñas, niños o adolescentes a la realización de prácticas sexuales.

Las Cifras del Horror: Un Vistazo Global y Nacional

Las estadísticas a nivel mundial son un aldabonazo en la conciencia de la humanidad. La Organización Mundial de la Salud estima que una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual, principalmente por parte de un compañero sentimental. En cuanto a la infancia, UNICEF reporta que cerca de 120 millones de niñas y niños han sido víctimas de contacto sexual forzado.

A pesar de que no hay cifras exacta existen cifras de 2024 (los datos definitivos estarán disponibles en 2025) de la Secretaría de Salud estiman que en lo que va del año se atendieron ocho mil 775 infantes por lesiones de violencia sexual: 610 menores de cero a cinco años; mil 217 de entre seis y 11, y seis mil 948 adolescentes de 12 a 17 años. De las víctimas, el 92.71 % (ocho mil 136) fueron mujeres, el 7.06 % (620), hombres, y el 0.21 % (19) no se especificó. Cada hora se denuncian en México un promedio de entre tres y cuatro casos de abuso sexual y/o violaciones, es decir, 90 casos al día.

Durante 2023, cinco estados concentraron el 50 por ciento de los 89 mil 253 delitos contra la libertad y la seguridad sexual en el País, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Una de las entidades con mayor número casos es el Estado de México, que registró 14 mil 527 casos; la Ciudad de México, 11 mil 25; Jalisco, 7 mil 740; Nuevo León, 5 mil 223, y Veracruz, 3 mil 659.

Año con año, miles de personas, en su mayoría mujeres y menores de edad, son víctimas de abuso, acoso y violación en territorio mexiquense. Estas cifras, ya de por sí escandalosas, son solo la punta del iceberg, pues la “cifra negra” –los delitos no denunciados– se estima que es abrumadoramente mayor.

El Rostro del Abuso: Víctimas y Victimarios

Contrario al estereotipo del “monstruo” acechando en un callejón oscuro, la cruda realidad es que el 80% de los abusos sexuales son cometidos por personas conocidas de la víctima: familiares, amigos, parejas sentimentales, maestros o líderes comunitarios. Esta cercanía es precisamente lo que teje una red de silencio y complicidad, dificultando la denuncia y revictimizando a quien ha sido agredido.

Las principales víctimas son, de manera desproporcionada, niñas, adolescentes y mujeres. Sin embargo, es crucial subrayar que los niños y hombres también son víctimas de abuso sexual, un tabú que agrava su sufrimiento y les impide buscar ayuda. El lugar donde ocurre la mayoría de los abusos es otro dato que rompe con los prejuicios: el hogar, ese espacio que debería ser el más seguro, se convierte en el escenario del horror para incontables víctimas.

La Ley Ante el Abuso: ¿Qué Dice y Cómo Actúa?

El Código Penal del Estado de México tipifica y sanciona el abuso sexual. Las penas varían dependiendo de la gravedad del acto, la edad de la víctima y la relación con el agresor. Es fundamental que la sociedad conozca que estos actos no son “faltas a la moral”, sino delitos graves con consecuencias penales.

Una pregunta recurrente es si estos delitos prescriben. La respuesta es compleja, pero en términos generales, la ley establece plazos para que la acción penal pueda ser ejercida. Sin embargo, en un avance significativo para la protección de las víctimas, en el caso de abuso sexual infantil, el plazo de prescripción comienza a correr a partir de que la víctima cumple la mayoría de edad, dándole una ventana de oportunidad para denunciar cuando se sienta preparada.

Romper el Silencio: ¿Qué Hacer y Dónde Acudir?

Si eres o conoces a alguien que ha sido víctima de abuso sexual en el Estado de México, es vital saber que no estás solo o sola. El primer paso, y el más valiente, es romper el silencio.

¿Qué debe hacer una víctima?

  1. Busca un lugar seguro: Aléjate del agresor y busca refugio con alguien de confianza.
  2. No te limpies ni cambies de ropa: Aunque sea un impulso natural, preservar la evidencia física es crucial para el proceso legal.
  3. Acude a un servicio médico: Recibir atención médica es prioritario para tratar posibles lesiones y recibir profilaxis para enfermedades de transmisión sexual y anticoncepción de emergencia.
  4. Busca apoyo psicológico: El trauma del abuso sexual requiere de acompañamiento profesional para sanar.

¿Dónde denunciar en el Estado de México?

  • Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM): Es la instancia principal para interponer una denuncia penal. Cuentan con Agencias del Ministerio Público Especializadas en Violencia Familiar, Sexual y de Género. Puedes llamar al 800 702 8770 para recibir orientación.
  • Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado de México (CEAVEM): Ofrece asesoría jurídica, psicológica y de trabajo social a las víctimas de delitos.
  • Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado de México (DIFEM): Brinda protección y asistencia a niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad.
  • Línea Sin Violencia: 800 10 84 053: Ofrece atención psicológica y jurídica las 24 horas del día.

No es tu culpa. No estás sola. Denunciar es tu derecho y el primer paso para obtener justicia y sanar. La sociedad tiene la obligación de creer, apoyar y proteger a las víctimas. Es hora de que el miedo cambie de bando y que la impunidad deje de ser la norma. El silencio nos hace cómplices; la acción nos hace humanos.

En México es complicado obtener datos exactos sobre cuántas niñas, niños y adolescentes son víctimas de este tipo de violencia y ello dificulta dimensionar la gravedad de la situación y sus consecuencias.

Sin embargo, cifras preliminares de 2024 (los datos definitivos estarán disponibles en 2025) de la Secretaría de Salud estiman que en lo que va del año se atendieron ocho mil 775 infantes por lesiones de violencia sexual: 610 menores de cero a cinco años; mil 217 de entre seis y 11, y seis mil 948 adolescentes de 12 a 17 años. De las víctimas, el 92.71 % (ocho mil 136) fueron mujeres, el 7.06 % (620), hombres, y el 0.21 % (19) no se especificó.