![]()
En las últimas dos semanas, lo que comenzó como una subcultura digital ha saltado a las calles de Latinoamérica, dejando a su paso denuncias por agresiones, altercados con celebridades y un vacío legal en los servicios de salud.

El fenómeno que desafía la naturaleza humana
La comunidad therian —personas que aseguran identificarse espiritual o psicológicamente como animales— ha dejado de ser un nicho en redes sociales para convertirse en un tema de seguridad pública en México, Argentina y Colombia. Utilizando máscaras de felinos o lobos, colas y accesorios, sus integrantes buscan “reconectar” con su lado animal, pero la ejecución de esta identidad en espacios públicos ha cruzado la línea de la convivencia social.
Crónica de la violencia: Mordidas y acecho
La tensión alcanzó su punto máximo en Jesús María, Córdoba (Argentina). Una madre denunció formalmente un ataque perturbador: un grupo de jóvenes con máscaras de lobo acosó a su hija de 14 años en la vía pública. Según el testimonio, los sujetos la rodearon y olfatearon hasta que uno de ellos le propinó una mordida en el tobillo, causándole una herida física y un trauma psicológico que ha encendido las alarmas en la comunidad local.
Este no es un caso aislado de imprudencia. En La Matanza, la confusión entre la ficción y la realidad llevó a una joven therian al hospital: tras intentar interactuar con un perro real usando una máscara de lobo, el animal —actuando por instinto defensivo ante un comportamiento que interpretó como amenaza— la atacó con una mordida severa.
Incidentes de alto perfil: Del escenario a la playa
La banda colombiana Morat no quedó exenta de esta ola de extrañeza. Durante su reciente visita a Buenos Aires, una joven identificada con este movimiento burló los perímetros de seguridad y saltó sobre uno de los músicos mientras este se dirigía a su vehículo. El video, que ya es viral en TikTok, muestra la rápida intervención de los guardaespaldas para evitar una agresión mayor.
Mientras tanto, en México, el fenómeno también cobra fuerza. Este lunes, turistas en las playas de Puerto Vallarta, Jalisco, presenciaron una escena que generó desconcierto: una joven caminaba por la arena sujeta del cuello por una correa, siendo guiada por otra persona como si se tratara de una mascota doméstica.
El debate ético: “¿Moquillo” en humanos?
Uno de los puntos más absurdos y polémicos ocurrió en una clínica veterinaria en Argentina. Un individuo que se asume como animal acudió al establecimiento exigiendo tratamiento para “moquillo”, una enfermedad canina.
“Atender a un ser humano bajo estas circunstancias constituye un ejercicio ilegal de la profesión”, declararon fuentes del sector veterinario tras negarse rotundamente a la consulta.