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En el 2025 Ecatepec, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli, Toluca y Naucalpan están entre las 17 ciudades con mayor percepción de inseguridad en el país.
Por: El Ahuizote.
El cierre de 2025 y el inicio de 2026 han dejado una marca indeleble en la memoria colectiva del Estado de México, y no precisamente por avances en bienestar. Los datos arrojados por la última Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI correspondientes al cuarto trimestre de 2025 son un balde de agua fría que confirma lo que se vive en las calles: el miedo ha echado raíces en nuestras ciudades.

Para los habitantes de Ecatepec, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli, Toluca y Naucalpan, la percepción de inseguridad no es una estadística fría, es una forma de vida. Resulta alarmante ver cómo municipios que alguna vez fueron referentes de desarrollo y relativa calma, hoy encabezan las listas nacionales de temor ciudadano.
El declive de las “Ciudades Modelo”
El caso de Cuautitlán Izcalli es particularmente doloroso. Lo que fue diseñado como una ciudad modelo, hoy se desdibuja con el robo de vehículos, asaltos a mano armada en plena luz del día y una creciente inseguridad en las plazas comerciales, espacios que antes eran de sano esparcimiento familiar. A esto se suma la tragedia humana de las desapariciones; el vacío que deja un joven cuyo paradero se desconoce es una herida abierta para toda la comunidad.
En Ecatepec, la historia se repite con una terquedad cínica. A pesar de los constantes cambios de mando y promesas de campaña, sigue estancado como uno de los lugares más peligrosos para vivir según sus propios pobladores. Naucalpan y Tlalnepantla no se quedan atrás, donde la “presencia policial” parece ser más un eslogan de redes sociales que una realidad operativa que cuide al ciudadano de a pie.

Un clamor por justicia y hechos
La ciudadanía no pide imposibles; pide el cumplimiento del contrato social básico: seguridad. Es momento de que las autoridades municipales y estatales pasen del discurso político a los hechos tangibles. La exigencia es clara:
- Mayor presencia policial: Patrullajes reales y estratégicos, no solo en avenidas principales, sino en el corazón de las colonias, tanto de día como de noche.
- Inteligencia y prevención: No basta con reaccionar al delito; es necesario desarticular las bandas que operan con total impunidad en zonas comerciales y habitacionales.
- Resultados, no promesas: Los mexiquenses están cansados de escuchar que “la incidencia va a la baja” cuando sus experiencias diarias dicen lo contrario.
La pérdida de la paz no ocurrió de la noche a la mañana, pero recuperarla requiere una voluntad política que hasta ahora parece estar ausente o, en el mejor de los casos, rebasada. Si los alcaldes de estos cinco municipios no logran dar un giro de timón inmediato, el miedo seguirá siendo el único dueño de nuestras calles. Ya no basta con decir que “se está trabajando”; es hora de que la gente se sienta segura al salir de su casa.