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Por Fernando P.
La política tiene una fascinación casi romántica por las fronteras, pero para quienes viven en ellas, la realidad es mucho más gris. Las recientes audiencias en la Comisión de Límites Territoriales del Estado de México han puesto sobre la mesa una disputa que involucra a Cuautitlán Izcalli, Teoloyucan, Tepotzotlán y Cuautitlán. Sin embargo, mientras los alcaldes defienden metros cuadrados, miles de ciudadanos siguen atrapados en un “limbo” administrativo donde la única constante es el abandono.

El Costo de la Incertidumbre
El problema de los límites territoriales no es un mero trámite cartográfico; es un obstáculo directo para el bienestar. Casos como el de San Mateo son el ejemplo perfecto de esta disfunción: calles sin pavimentar y servicios básicos inexistentes porque ningún municipio quería “invertir” en un terreno que mañana podría pertenecer al vecino.

Cuando no hay certidumbre jurídica, el ciudadano pierde por partida doble:
- Servicios Públicos de Calidad: La recolección de basura, el alumbrado y la seguridad se vuelven intermitentes o nulos en las zonas de conflicto.
- Identidad y Trámites: El pago de predial, la obtención de licencias de funcionamiento y el registro de propiedades se convierten en una pesadilla burocrática.
Posturas enfrentadas: El choque de los Ayuntamientos
Las declaraciones de los ediles en la reunión presidida por el diputado Francisco Román Cortés Lugo demuestran que el acuerdo está lejos de ser técnico:
- Teoloyucan (Luis Domingo Zenteno): Denuncia una invasión de facultades, sugiriendo que el conflicto es más político que geográfico.
- Tepotzotlán (María de los Ángeles Zuppa): Se mantiene firme en que las líneas ya están trazadas y que no hay lugar a discusión.
- Cuautitlán (Juana Carrillo): Ve el proceso como un intento de “segregación”, cuestionando la competencia del Congreso local.
- Cuautitlán Izcalli (Luis Daniel Serrano): Apuesta por el rechazo de la demanda, argumentando incluso la falta de colindancia directa con algunos puntos en disputa.
Conclusión: El ciudadano no puede esperar al mapa
Es comprensible que los alcaldes protejan su territorio y sus bases recaudatorias, pero la gestión pública debe ser humanista antes que técnica. Si bien el diputado Cortés Lugo aclara que estas audiencias son para escuchar motivaciones “sociales e históricas”, lo urgente es que el resultado no sea otra década de parálisis.
Las comunidades no son “islas” ni sitios abandonados para el uso político. Mientras se decide a quién pertenece la tierra, los gobiernos municipales deben establecer convenios de colaboración intermunicipal. La falta de un límite claro no debe ser una excusa para la falta de dignidad en el entorno urbano.
Al final del día, a una familia en una calle sin luz le importa poco el color del escudo en la patrulla; lo que necesitan es que la patrulla pase, que la lámpara encienda y que su hogar deje de ser una zona gris en el mapa del Estado de México.