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El Ahuizote.
La reciente escalada de tensiones entre Washington y Caracas, marcada por la presión sobre la administración de Nicolás Maduro y las amenazas de aprehensión, no es un evento aislado. Es, en realidad, el capítulo más reciente de un libro que Estados Unidos lleva escribiendo en el Sur Global desde hace más de un siglo: el de la intervención como herramienta de control.
Una Estela de Desestabilización
Para entender el presente, es imperativo mirar el espejo retrovisor. La historia nos muestra que, bajo la bandera de la “libertad”, se han orquestado acciones que desorganizaron la vida de pueblos enteros:
- El Caribe y la Guerra Fría: El bloqueo económico a Cuba (el más largo de la historia moderna) y los cientos de atentados fallidos contra Fidel Castro son testimonios de una política de asfixia. Asimismo, la participación de la CIA en la captura y posterior ejecución del Che Guevara en Bolivia buscaba decapitar cualquier intento de insurgencia socialista en la región.


- El Cono Sur y la Cicatriz de Allende: Quizás el ejemplo más doloroso fue el golpe de Estado en Chile en 1973. El derrocamiento de Salvador Allende para imponer la dictadura de Augusto Pinochet demostró que, para Washington, era preferible una dictadura que garantizara sus intereses económicos que una democracia socialista funcional.
- Centroamérica y el “Irán-Contra”: Durante los años 80, la creación y financiamiento de grupos paramilitares en Nicaragua, El Salvador y Guatemala desgarró el tejido social de estos países, provocando guerras civiles fratricidas que aún hoy dejan secuelas de violencia y migración.
- La Intervención en Panamá en 1989 donde encarcelaron a su presidente Manuel Antonio Noriega, quien había sido colaborador de la CIA.
Guerras de Poder y Errores de Cálculo
La intromisión no se limitó al continente americano. Desde la guerra fallida en Vietnam, donde se sacrificaron millones de vidas en un conflicto sin salida, hasta la intervención en Afganistán para frenar a la URSS —sembrando involuntariamente las semillas de radicalismos futuros—, el patrón ha sido el mismo: intervenir sin medir las consecuencias a largo plazo para la población civil.

Incluso dentro de sus fronteras, la violencia ha marcado su historia política, como lo demuestra el magnicidio de JFK, un evento que aún genera sombras sobre las estructuras de poder internas de esa nación.

El Mensaje para el Siglo XXI
Hoy, figuras como Donald Trump y otros líderes de la derecha estadounidense retoman un discurso de “mano dura” contra Venezuela. Sin embargo, la historia sugiere que la injerencia externa rara vez florece en democracia; por el contrario, suele generar caos, resentimiento y crisis humanitarias.

“La verdadera soberanía no se otorga desde el extranjero; se construye desde las urnas y el respeto a la autodeterminación de los pueblos.”
Recordar estos eventos no es un ejercicio de nostalgia, sino una advertencia necesaria. Si Estados Unidos desea ser un líder global respetado, debe abandonar la vieja práctica de imponer gobiernos y empezar a respetar la autonomía de sus vecinos. La historia ya ha juzgado las dictaduras del pasado; no permitamos que el presente repita los mismos errores bajo nuevos nombres.
Desde mi perspectiva este suceso plantea más preguntas que respuestas y representa ,soberanía y derecho internacionales. Por un lado es comprensible que muchos ciudadanos tanto dentro y fuera de venezuela vean en esta acción como una posibilidad de responsabilizar, a líderes causados de corrupción ,narcotráfico y violencia etc
En el caso de Venezuela, la injerencia extranjera ha sido un tema candente, con sanciones económicas y apoyo a la oposición política. Algunos argumentan que estas acciones buscan restaurar la democracia, mientras que otros las ven como una forma de controlar los recursos energéticos del país.
Ha sido utilizada para justificar intervenciones militares en países como Guatemala, Nicaragua y la República Dominicana.
Ha generado desconfianza y resistencia en muchos países latinoamericanos, que la ven como una forma de imperialismo estadounidense.
La política de “América para los americanos” ha sido reinterpretada por algunos líderes, como Trump, para justificar acciones unilaterales en la región
Estoy en contra de esta noticia por que habla que Maduro hizo algo que tal vez no hizo por lo que lo llevaron a U.S.A por que Donald Trump lo arresto
Estubo bien creo yo por q trajo crisis al pais y no los supo resolver sus problemas aparte por q reto al predidente de estados unidos
Para que este problema deje de repetirse, la solución más lógica es cambiar la “mano dura” por una diplomacia de acompañamiento real. En lugar de que un país externo decida quién debe gobernar, lo ideal sería que la comunidad internacional funcione solo como un árbitro neutral. Esto significa que su papel debería limitarse a garantizar que las elecciones sean limpias y seguras, para que el cambio nazca desde adentro y no por una imposición extranjera.
Además, es fundamental que Washington cambie los bloqueos económicos por incentivos que ayuden a la gente común. Las sanciones actuales muchas veces terminan asfixiando al pueblo y provocando que millones tengan que huir de su país por necesidad. Si se busca una estabilidad verdadera, hay que dejar de usar la fuerza como primera opción y empezar a respetar la autonomía de los vecinos, porque solo así se puede construir una relación de confianza y paz en toda la región.
Opinión. Todo lo que esta pasando en Venezuela es muy duro para la humanidad del país. Afecta a muchas personas y esta provocando un gran caos e incluso crisis humanitarias