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•El Presidente del CEN del PRI dijo que las mentiras y calumnias de la titular del Ejecutivo en su contra no son más que distractores de Morena para evadir su responsabilidad ante la evidente y desbordante complicidad entre el gobierno y el crimen organizado.
• Puntualizó que jurídicamente ha demostrado, con la ley en la mano, que su patrimonio es lícito y transparente.
Alejandro Moreno, Presidente Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), informó a la Presidenta Claudia Sheinbaum que la denunciará en México y a nivel internacional porque, en un claro acto de abuso de poder, le acusó falsamente de corrupción y lavado de dinero.
“Eso es absolutamente falso. Usted miente, calumnia y difama”, le expresó a la titular del Ejecutivo a través de un mensaje publicado en sus redes sociales.

De manera categórica, el senador y dirigente nacional del tricolor precisó que jurídicamente ha demostrado, con la ley en la mano, que su patrimonio es lícito y transparente.
El Presidente Alejandro Moreno puntualizó que el máximo órgano judicial ya sentenció a su favor y dejó en claro que no hay nada indebido y nada ilícito.
Señaló que las mentiras y calumnias de la Presidenta Claudia Sheinbaum “no son otra cosa más que distractores de Morena para evadir su responsabilidad ante la evidente y desbordante complicidad entre el gobierno y el crimen organizado”.
En ese sentido, expuso que lo verdaderamente insultante es que, cuando se trata de señalamientos probados contra los narcopolíticos de su partido, Morena, como el corrupto, cínico, de Adán Augusto López Hernández, señalado y vinculado al crimen organizado, “usted se escuda diciendo que no hay pruebas”.
El también Presidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL), dijo que, también, “como la pandilla de corruptos, Andrés Manuel López Obrador y sus hijos Andy, Bobby y José Ramón López Beltrán, que han saqueado al pueblo de México”.
Pero, agregó, “cuando se trata de la oposición y de mí, sin titubeos, nos calumnia desde la tribuna presidencial. Eso no solo es una irresponsabilidad brutal, es temerario, es un uso faccioso y cobarde del poder”.
Aseveró que, con ello, “confirma lo que hemos denunciado: ustedes están instaurando en México una narcodictadura terrorista y comunista, como en Venezuela”.
El Presidente del CEN del PRI sostuvo que “todo México y el mundo saben que son un narcogobierno corrupto, cínico y criminal. Activan todo el aparato gubernamental de propaganda para hablar de otros temas y no de los que verdaderamente los exhiben”.
Por ello, ratificó que “vamos a proceder legalmente. Porque ninguna mentira, ningún abuso y ninguna amenaza van a silenciarnos ni a frenar la voz del pueblo de México”.
A las mexicanas y los mexicanos, les expresó que “no hay que tener miedo ni temor”, e hizo un llamado a defender a las familias mexicanas, a la democracia y la libertad.
Con respecto a la denuncia que Alejandro Moreno presentó contra Claudia Sheinbaum por presunta difamación, considero que este tipo de situaciones refleja la tensión política que existe actualmente en el país. Personalmente, estoy de acuerdo en que cualquier figura pública, sin importar su cargo o partido, tiene derecho a defenderse cuando siente que su imagen o reputación está siendo afectada. Sin embargo, también es importante analizar cada caso con objetividad para evitar que estos conflictos se utilicen únicamente como estrategias políticas.
Respecto a las implicaciones de este tipo de denuncias, es evidente que generan un ambiente de confrontación que puede distraer la atención de los temas realmente prioritarios para la ciudadanía. Cuando los actores políticos se enfocan más en disputas personales que en proponer soluciones, se pierde el propósito central del servicio público. Además, estas situaciones contribuyen a la polarización, ya que la opinión pública se divide sin contar necesariamente con información completa o verificada.
Sobre el tema de la responsabilidad política, es mejor que los líderes mantengan una comunicación clara, respetuosa y basada en hechos comprobables, especialmente cuando se trata de declaraciones que pueden afectar la credibilidad de otros. La transparencia y la veracidad son fundamentales para que la población pueda confiar en sus representantes y formarse opiniones informadas.
Como propuesta, sería ideal que se establecieran mecanismos más sólidos para verificar información antes de que sea difundida por figuras públicas, así como espacios de diálogo donde las diferencias puedan resolverse sin recurrir inmediatamente a procesos legales. Esto no solo reduciría la confrontación, sino que promovería una política más responsable, enfocada en atender las necesidades reales de la sociedad.
Con respecto a la denuncia que Alejandro Moreno presentó contra Claudia Sheinbaum por presunta difamación, considero que este tipo de situaciones refleja la tensión política que existe actualmente en el país. Personalmente, estoy de acuerdo en que cualquier figura pública, sin importar su cargo o partido, tiene derecho a defenderse cuando siente que su imagen o reputación está siendo afectada. Sin embargo, también es importante analizar cada caso con objetividad para evitar que estos conflictos se utilicen únicamente como estrategias políticas.
Respecto a las implicaciones de este tipo de denuncias, es evidente que generan un ambiente de confrontación que puede distraer la atención de los temas realmente prioritarios para la ciudadanía. Cuando los actores políticos se enfocan más en disputas personales que en proponer soluciones, se pierde el propósito central del servicio público. Además, estas situaciones contribuyen a la polarización, ya que la opinión pública se divide sin contar necesariamente con información completa o verificada.
Sobre el tema de la responsabilidad política, es mejor que los líderes mantengan una comunicación clara, respetuosa y basada en hechos comprobables, especialmente cuando se trata de declaraciones que pueden afectar la credibilidad de otros. La transparencia y la veracidad son fundamentales para que la población pueda confiar en sus representantes y formarse opiniones informadas.
Como propuesta, sería ideal que se establecieran mecanismos más sólidos para verificar información antes de que sea difundida por figuras públicas, así como espacios de diálogo donde las diferencias puedan resolverse sin recurrir inmediatamente a procesos legales. Esto no solo reduciría la confrontación, sino que promovería una política más responsable, enfocada en atender las necesidades reales de la sociedad.