Protección Civil y cultura: la responsabilidad por encima de la polémica política

Loading

Por Ulises M.

En los últimos días, Cuautitlán Izcalli ha sido escenario de una nueva controversia política a raíz de la cancelación de una obra de teatro”La Llorona” impulsada por la diputada Joanna Felipe Torres quien alzó la voz en contra del alcalde Daniel Serrano; ya que el evento no pudo llevarse a cabo; situciación que las voces de la oposición y rumores populares han intentado posicionar la narrativa de que el alcalde busca “acabar con las tradiciones”, la realidad técnica y administrativa demanda un análisis mucho más profundo y despejado de sesgos partidistas.

La respuesta de la administración municipal fue contundente: el evento no contaba con los permisos correspondientes para el manejo de aglomeraciones. Más allá del debate político habitual, este argumento toca una fibra sensible y vital para la ciudadanía: la cultura de la prevención. En la práctica cotidiana, es común observar cómo organizadores —ya sean actores políticos, religiosos o vecinales— pretenden llevar a cabo actividades públicas sin realizar el trámite formal ante las autoridades locales. Sin embargo, cuando se convoca a cientos de personas, incluyendo a niños y adultos mayores, solicitar la intervención de Protección Civil no es un mero formalismo burocrático, sino una medida indispensable de seguridad.

La historia reciente de nuestro municipio no nos permite el lujo de la negligencia. Izcalli guarda cicatrices dolorosas por la falta de sincronización y regulación en eventos masivos, como el trágico suceso ocurrido en el pueblo de Tepojaco durante una procesión. En aquella ocasión, la falta de permisos y de un operativo de protección civil adecuado derivó en la pérdida de una vida humana y en personas heridas. Pretender omitir los protocolos de seguridad es ignorar las lecciones que las propias tragedias nos han enseñado a un costo altísimo.

Por otro lado, la polémica también pone sobre la mesa una exigencia ciudadana legítima: la descentralización de la oferta cultural. Si bien la administración municipal ha demostrado capacidad organizativa en recintos emblemáticos —como las recientes festividades del Día de Muertos en el Parque de las Esculturas, que resultaron un éxito para las familias izcallenses—, sigue existiendo un rezago histórico en las comunidades más alejadas del centro del municipio. La población de los pueblos fundadores y de las colonias periféricas requiere y merece actividades de recreación, teatro y bellas artes cerca de sus hogares.

El impulso de la cultura y el cumplimiento de la ley no deben verse como ideales encontrados. Las expresiones artísticas organizadas por cualquier actor político o social son bienvenidas y necesarias para el tejido social de Cuautitlán Izcalli, pero siempre deben ajustarse a la norma. De cara al futuro, el reto para las autoridades y los legisladores es doble: garantizar que la cultura llegue a cada rincón del municipio y fomentar en la ciudadanía una auténtica cultura de la Protección Civil, donde la seguridad de las familias sea siempre la prioridad absoluta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *