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Por Fernando P.
Tultitlán, Estado de México — La búsqueda de Sofía Madai, una niña de 11 años reportada como desaparecida el pasado 26 de septiembre en la colonia Benito Juárez, concluyó este jueves con la confirmación de su fallecimiento por parte de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM). El caso ha generado indignación y conmoción entre la comunidad mexiquense.
Sofía Madai, estudiante de primaria, fue vista por última vez el sábado 26 de septiembre. Al momento de su desaparición, vestía una playera negra de cuello alto y manga larga, pants negro y tenis tipo bota blancos con negro. Su familia inició de inmediato una movilización para dar con su paradero ante la angustia por su ausencia.
El pasado martes 29 de septiembre, el colectivo “Lirios Buscadores de Cuautitlán Izcalli” localizó un cuerpo en el kilómetro 02+800 de la carretera Chamapa-Lechería, a la altura de la colonia San Martín Obispo, en el municipio de Cuautitlán Izcalli. El cadáver se encontraba sobre pasto entrecrecido, en estado de descomposición y con presuntas huellas de violencia. En un primer momento, el colectivo estimó que la víctima tenía entre 15 y 20 años, lo que generó incertidumbre sobre su identidad.

Tras el hallazgo, los padres de la menor acudieron a las instalaciones forenses para aportar muestras genéticas. Este proceso permitió a la fiscalía mexiquense confirmar mediante una comparación forense que el cuerpo correspondía a la pequeña Sofía Madai.
Hasta el cierre del 2 de octubre, las autoridades estatales no han hecho pública la causa oficial de muerte ni la clasificación jurídica definitiva del caso. Sin embargo, el gobierno municipal de Cuautitlán Izcalli informó que se activó el protocolo de feminicidio para encabezar las indagatorias. Actualmente, la fiscalía trabaja en reconstruir el trayecto que llevó a la menor desde Tultitlán hasta el punto del hallazgo y en esclarecer los hechos ocurridos durante los días que permaneció desaparecida.
Familiares y seres queridos despidieron a Sofía Madai este 2 de octubre entre muestras de dolor y exigencias de justicia. El caso vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de activar protocolos de búsqueda inmediatos ante la desaparición de niñas, niños y adolescentes, bajo el principio de que no debe esperarse ningún plazo legal para iniciar las labores de localización.