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Por Fernando P.
Viajar en el Mexibús se ha convertido en una ruleta rusa de impunidad, y la tramo que conecta La Quebrada con Ecatepec es, hoy por hoy, un territorio liberado para la delincuencia. Mientras el gobierno del Estado de México da avances en el combate al robo en unidades de transporte colectivo como las combis, el delito no se extinguió; simplemente mutó y se mudó a las plataformas y vagones del Mexibús.

El modus operandi está sistemáticamente calculado y opera a la vista de todos. Diariamente, en punto de las 5:00 de la tarde —en plena hora pico—, una banda integrada presuntamente por tres jóvenes (un hombre y dos mujeres) se apodera de la estación Cartagena. Mediante empujones estratégicos, jaloneos o el clásico “bolseo”, despojan a los usuarios de sus teléfonos celulares y pertenencias en cuestión de segundos, lo hacen en la entrada para tomar el transporte, ahí te atracan y al señalarlos, se cierra la puerta y quedan fuera, no su suben sino simulan ser pasajeros.
Lo más alarmante no es solo la audacia de los delincuentes, sino la pasividad institucional. Ante el llamado de auxilio de las víctimas, el personal encargado de los manerales y el acceso se limita a encogerse de hombros y dar la respuesta automática: “vaya al Ministerio Público”. La respuesta indigna: las estaciones cuentan con un sistema de videovigilancia. Cabe preguntarse entonces, ¿qué función cumplen realmente esas cámaras? ¿Alguien las monitorea en tiempo real o son solo adornos de utilería? ¿Quién cuida a los miles de mexiquenses que dependen de este transporte para volver a casa?
Es urgente que el Gobierno del Estado de México se active. Hoy, la presencia de seguridad en el Mexibús se reduce a cuidar que la gente no se pase sin pagar, desatendiendo por completo la integridad física y patrimonial de los pasajeros.
Para frenar esta crisis se requiere una estrategia real y coordinada entre los municipios y la policía estatal que contemple:
- Monitoreo activo de cámaras: Que la C5 cumpla su función y responda en tiempo real a los patrullajes e incidencias reportadas en las estaciones críticas.
- Operativos encubiertos y permanentes: Elementos de seguridad dentro de las unidades y en los andenes en los horarios de mayor afluencia.
- Presencia policial efectiva: Guardias capacitados con facultad de reacción inmediata para detener a los delincuentes en el flagrante delito, en lugar de actuar como meros cobradores de pasaje.
El Mexibús es una columna vertebral para la movilidad mexiquense. Sin embargo, sin seguridad estratégica, el Estado le está entregando este espacio vital a la delincuencia organizada, condenando a la ciudadanía a viajar con miedo e indefensa. Es momento de que las autoridades actúen antes de que la impunidad termine por consumar la parálisis total de la seguridad en el transporte público.